sábado, 6 de junio de 2015

BLOQUE 4 "DIMENSIONES BÁSICAS DE LA INNOVACIÓN CON TIC: CURRICULAR, ORGANIZATIVA Y FORMATIVA"

Objetivo

En este bloque vamos a realizar una propuesta articulada de dimensiones, indicadores y preguntas clave que pretende iluminar algunas de las posibles variables a transformar con los proyectos de innovación con TIC. Esta propuesta no debe entenderse desde una perspectiva totalizadora, dado que podrían identificarse más indicadores, sino que pretende resaltar, de un modo práctico o aplicado, algunos de los aspectos básicos que debemos tener en cuenta si queremos afrontar el reto de realizar cambios profundos en las instituciones educativas a través de la incorporación de dispositivos tecnológicos.

Dimensión curricular

La dimensión curricular agrupa todos aquellos indicadores que están relacionados con la forma en la que se diseña, desarrolla y evalúa el currículo, algo que ha promover la reflexión sobre cuestiones como la forma en la que se concretan los diferentes elementos curriculares (intenciones educativas, contenidos, actividades, etc.), qué contenidos se seleccionan o cómo se organizan:

  • Selección de los contenidos. 
    Históricamente las instituciones educativas (sobre todo la escuela) han incluido en el curricular una parte del conocimiento científico, que se ha estructurado a través de las disciplinas académicas (matemáticas, ciencias, etc.). Pero, junto a esa forma de concebir cuál es el conocimiento considerado socialmente valioso, algunas voces han señalado que es necesario entenderlo de una forma más amplia y abierta, es decir, como una selección de la cultura. Desde esa perspectiva, podría darse respuesta a cuestiones como la ausencia de algunas culturas en el currículo o la incorporación de contenidos de la denominada “cultura popular”. No se debe obviar que los medios son un vehículo de transmisión de ideologías, hábitos de consumo, estereotipos, etc. que es necesario analizar en las instituciones educativas como algo a lo que, irremediablemente, el alumnado ha de hacer frente en su vida cotidiana.

  • Organización del conocimiento. 
    Tradicionalmente, el curriculum se ha estructurado desde una perspectiva disciplinar que, a efectos prácticos, se traduce en la división del conocimiento en asignaturas. Frente a esa opción, se ha defendido la necesidad de organizar el curriculum de forma interdisciplinar. La actual configuración en red de algunas de las TIC actuales (como Internet, por ejemplo) ofrecen inmensas posibilidades para desarrollar estrategias de integración curricular.

Los medios didácticos. 
Las tecnologías ofrecen múltiples posibilidades para incorporar nuevos medios didácticos en los contextos educativos producidos por empresas o instituciones o, incluso, para que el propio profesorado afrente el reto de crear materiales ad hoc. En ese sentido, los proyectos de innovación con TIC han de intensificar la presencia de medios en diferentes soportes 

(software, multimedia, audiovisual, etc.). Según se usen, pueden tener diversas funciones:
        • Orientar.
        • Simular.
        • Guiar los aprendizajes.
        • Ejercitar habilidades.
        • Motivar.
        • Evaluar.
        • Comentar.
        • Formar.

Dimensión organizativa

En la dimensión organizativa se incluyen aquellos indicadores que tratan de dar respuesta a las necesidades derivadas de la incorporación de las tecnologías y que interfieren en la estructura de los centros, en las relaciones entre los agentes educativos y en la forma en la que se articulan los procesos de participación.

  • La participación en la organización. Las instituciones educativas están compuestas por un número variable de personas que desarrollan funciones también diversas en el marco de cada organización. Por ejemplo, en las escuelas se hace referencia a colectivos como el alumnado, el personal de administración y servicios, las familias y, por supuesto, al alumnado. La incorporación de las tecnologías ha de orientarse a mejorar las vías y cauces de participación (interna, dentro de la propia institución y externa, fuera de la misma) para que los diferentes colectivos puedan intervenir en la vida de las organizaciones, sirviendo como base para la toma de decisiones conjunta, para el diálogo y para la concreción de proyectos compartidos.

  • Las relaciones entre los agentes educativos. La incorporación de TIC ha de convertirse en un desafío que permita revisar las relaciones que se establecen entre los diferentes agentes educativos. Hay que tener en cuenta que, se quiera o no, esas interacciones afectan (positiva o negativamente) al desarrollo de los proyectos. Los dispositivos tecnológicos pueden articularse para favorecer tanto la autonomía de los docentes como la transformación de su cultura profesional. Así, la naturaleza de algunas herramientas (como las redes sociales, las wikis, etc.) pueden, convenientemente articuladas, favorecer el desarrollo de relaciones basadas en la colegialidad.
Por ejemplo, en la cultura balcanizada, descrita por Hargreaves, puede darse la colaboración, pero ésta se limita al ámbito de grupos cerrados y altamente delimitados dentro del centro escolar.

Dimensión formativa

La dimensión formativa es la última que tendremos en cuenta a la hora de diseñar o analizar proyectos innovadores con TIC. La formación permanente del profesorado es un componente más del desarrollo profesional docente, un concepto amplio que exige transformaciones de tipo organizativo, laboral, didáctico-pedagógico, cultural, social, etc. En este sentido, la incorporación de las TIC ha de concebirse como una oportunidad para impulsar y crear espacios que permitan que el profesorado pueda formarse en su propio contexto a través de procesos vinculados al análisis de su práctica diaria, con altas dosis de autonomía y de participación, en los que la ayuda mutua entre iguales sea un ingrediente fundamental. De un modo u otro, la incorporación de las tecnologías ha de facilitar, necesariamente, la reflexión sobre las prácticas existentes para, de ese modo, ir desarrollando una comprensión cada vez más compleja de los procesos de enseñanza-aprendizaje. En el marco de esta dimensión, los proyectos han de atender las siguientes cuestiones:

  • La reflexión sobre la práctica. La incorporación de las tecnologías en los espacios educativos ha de concebirse como una oportunidad para promover la formación permanente y la continua recualificación del profesorado, rompiendo la tradicional capacitación en destrezas básicas y abriendo espacios para un reflexión e investigación “a pie de aula” que permita la mejora de la práctica educativa. Cuanto más participa el profesorado en la toma de decisiones y puesta en marcha de los proyectos mayor es su motivación y, en consecuencia, hay más probabilidad de que las propuestas sean exitosas.

  • La construcción de comunidades de práctica. En esta dimensión es necesario promover y consolidar redes de colaboración (virtuales o presenciales) que se articulen como espacios de formación e intercambio entre el profesorado. Dichas comunidades pueden aportar importantes beneficios, como la reflexión sobre el desarrollo profesional, la implicación en los procesos de auto formación, la potenciación de las innovaciones o la diseminación y uso de buenas prácticas. Al mismo tiempo, es necesario que la incorporación de las tecnologías permita el desarrollo de procesos de andamiaje, entendidos como un mecanismos de ayuda entre docentes más y menos experimentados en el uso innovador de las mismas.

  • La difusión de los aprendizajes. Las TIC ofrecen la posibilidad de llevar a cabo procesos de difusión de las prácticas educativas realizadas. Para ello es necesario mirar en una doble dirección. Por un lado, los profesionales que participan en un proyecto de innovación pueden convertirse en “informadores críticos” sobre el propio desarrollo del mismo y facilitar la formación de otros docentes dentro de la propia institución. Por otro lado, las personas implicadas pueden difundir los aprendizajes construidos en esos procesos en otro tipo de contextos para dar visibilidad al trabajo realizado y crear redes de intercambio fuera de la institución (en congresos, mesas redondas, etc.). Al mismo tiempo, pueden emplearse otro tipo de herramientas online (blogs, redes sociales, etc.) para llevar a cabo la difusión de los principales logros alcanzados.

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